sábado, 24 de noviembre de 2012

Mi dulce alma...



Oh! mi pequeña alma, siento tanto el dejarte sola este día.
Oh! mi hermosa y pura alma, disculpa si no te he prestado atención hoy. Los papeles sobre mi escritorio se juntan con cada atardecer.
Oh! mi dulce y feliz alma, no me mires de esa forma, ¿sabes que lo eres todo para mí?

El tiempo me ha hecho prisionera, cada día me pide rendir cuentas de cómo van las cosas.
Por favor ten paciencia mi tan adorada alma, tu eres mi salvación, aquella que entrega sonrisas gratuitas a mi corazón.
Aquella que salta tan cálidamente a mi alrededor, la que me hace sentir que no hay nadie más que tu y yo.

Mi pequeña e indefensa alma, es hora de descansar. 
La noche ha llegado y con ella el día debe finalizar.

Oh! mi pequeña alma, siento tanto haberte dejado hoy, pero sé que me entiendes…lo veo en tu mirar, me ayudas a encontrar aquella fuerza que me abandona cuando ya no puedo más.
Los papeles sobre mi escritorio se juntan cada día más, pero te tengo a mi lado para un día descansar y jugar.

Oh mi hermosa y pura alma, me haces sentir tan especial…
gracias por darme toda tu felicidad…

domingo, 30 de septiembre de 2012

Una flor de Ciudad

Caminando por la ciudad como de costumbre, una pequeña flor encontré alejada de la multitud creciendo delicadamente en soledad. Tan humilde encorvando su cabeza hacia el cielo, la pequeña e indefensa flor que trata de sobrevivir al abrazante sol de mediodía.
Las personas pasan, corren deprisa sin mirar, aquella flor que florece con dignidad, sin ser notada crece felizmente día a día. ¿Qué sentirá aquella flor? Me acerco a ella y la saludo, ¿Por qué esta pequeña crece sola en este lugar? ¿Por qué precisamente en esta calle ardiente y gris sin ninguna pisca de emoción?
Seguí mi camino a casa rápidamente, el tiempo había pasado deprisa. El sol se estaba ocultando cuando fui consciente de donde me encontraba. Lo que parecía ser un día tan monótono como de costumbre, se transformó con solo observar a aquella flor. ¿Por qué no la había notado antes? Siempre siguiendo el mismo camino a casa, de ida y vuelta, pero nunca había notado su pequeña presencia. ¿Qué cambió ahora?
Al día siguiente, de camino a casa, me detuve como el día anterior frente a aquella flor. La salude y le conversé. Las personas pasaban y murmuraban entre ellas. ¿Qué es lo que está haciendo? ¿Acaso no tiene vergüenza? ¿Tiene alguna clase de problema? Por primera vez no me importó. Seguí mi animada plática con la pequeña flor. Pasada la tarde, volví a casa. Ya nada era como antes. Muchas preguntas rondaban por mi cabeza…preguntas como la vida… ¿Qué es la vida? ¿Por qué yo estoy viva? ¿Por qué en este preciso lugar? ¿Qué soy yo?
Pasó una semana y volví parte de mi vivir a esa plantita. Me senté a su lado a observar a la gente pasar… con los días me había vuelto invisible para ellos. Miré a la pequeña y ella aun seguía luchando por sobrevivir, tan feliz se veía mientras se mecía con el viento. ¿Por qué ella se ve tan feliz en las condiciones que está? ¿Por qué lucha para vivir en un lugar tan gris y vacío de sentimientos como este? Y entonces lo entendí…
La pequeña flor me enseñó que vivir con lo necesario es lo esencial. Ella solo necesitaba de luz y un poco de agua para sobrevivir, sin importar el lugar. En un pequeño ser, fui capaz de ver, aquello que en el ser humano no había logrado encontrar…En un principio, solitaria  la vi, nadie la acompañaba, pero ella esperaba pacientemente la llegada de alguien que la apreciara por lo que es…
El hombre sigue su camino, sin mirar al otro que a su lado corriendo va. Miran hacia lo alto esperando encontrar algo que los salve del vivir, sin saber que mirando hacia abajo también es posible encontrar en lo más humilde  aquello llamado felicidad. No importa donde me encuentre, donde pude nacer…si tengo lo esencial…la felicidad encontraré.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Esta es una entrada de prueba


Immanuel Kant


Immanuel Kant (German pronunciation: [ɪˈmaːnu̯eːl ˈkant]; 22 April 1724 – 12 February 1804) was a German philosopher from Königsbergin Prussia (today KaliningradRussia) who researched, lectured and wrote on philosophy and anthropology during the Enlightenment at the end of the 18th century.[1]
Kant's major work, the Critique of Pure Reason (Kritik der reinen Vernunft, 1781),[2] aimed to unite reason with experience to move beyond what he took to be failures of traditional philosophy and metaphysics. He hoped to end an age of speculation where objects outside experience were used to support what he saw as futile theories, while opposing the skepticism of thinkers such as Berkeleyand Hume.