Caminando por la ciudad como de costumbre, una pequeña flor
encontré alejada de la multitud creciendo delicadamente en soledad. Tan humilde
encorvando su cabeza hacia el cielo, la pequeña e indefensa flor que trata de
sobrevivir al abrazante sol de mediodía.
Las personas pasan, corren deprisa sin mirar, aquella flor que
florece con dignidad, sin ser notada crece felizmente día a día. ¿Qué sentirá
aquella flor? Me acerco a ella y la saludo, ¿Por qué esta pequeña crece sola en
este lugar? ¿Por qué precisamente en esta calle ardiente y gris sin ninguna
pisca de emoción?
Seguí mi camino a casa rápidamente, el tiempo había pasado
deprisa. El sol se estaba ocultando cuando fui consciente de donde me
encontraba. Lo que parecía ser un día tan monótono como de costumbre, se
transformó con solo observar a aquella flor. ¿Por qué no la había notado antes?
Siempre siguiendo el mismo camino a casa, de ida y vuelta, pero nunca había
notado su pequeña presencia. ¿Qué cambió ahora?
Al día siguiente, de camino a casa, me detuve como el día anterior
frente a aquella flor. La salude y le conversé. Las personas pasaban y
murmuraban entre ellas. ¿Qué es lo que está haciendo? ¿Acaso no tiene vergüenza?
¿Tiene alguna clase de problema? Por primera vez no me importó. Seguí mi
animada plática con la pequeña flor. Pasada la tarde, volví a casa. Ya nada era
como antes. Muchas preguntas rondaban por mi cabeza…preguntas como la vida… ¿Qué
es la vida? ¿Por qué yo estoy viva? ¿Por qué en este preciso lugar? ¿Qué soy
yo?
Pasó una semana y volví parte de mi vivir a esa plantita. Me senté
a su lado a observar a la gente pasar… con los días me había vuelto invisible
para ellos. Miré a la pequeña y ella aun seguía luchando por sobrevivir, tan
feliz se veía mientras se mecía con el viento. ¿Por qué ella se ve tan feliz en
las condiciones que está? ¿Por qué lucha para vivir en un lugar tan gris y
vacío de sentimientos como este? Y entonces lo entendí…
La pequeña flor me enseñó que vivir con lo necesario es lo
esencial. Ella solo necesitaba de luz y un poco de agua para sobrevivir, sin
importar el lugar. En un pequeño ser, fui capaz de ver, aquello que en el ser
humano no había logrado encontrar…En un principio, solitaria la vi, nadie la acompañaba, pero ella esperaba
pacientemente la llegada de alguien que la apreciara por lo que es…
El hombre sigue su camino, sin mirar al otro que a su lado
corriendo va. Miran hacia lo alto esperando encontrar algo que los salve del
vivir, sin saber que mirando hacia abajo también es posible encontrar en lo más
humilde aquello llamado felicidad. No
importa donde me encuentre, donde pude nacer…si tengo lo esencial…la felicidad
encontraré.